No se si por inoperancia mía o del aparato, pero mis fotos nunca salen bien. Y en este caso es una lástima, por lo emotivo del acto de ayer. Como sabéis muchos, ayer estaba invitado al 25 aniversario de El Revistín, revista local con la que suelo colaborar con regularidad. Fue un acto gratificante para todos, especialmente para el hombre de la foto y mi " jefe ", el señor Julio Carretero. Véase ahí, 25 años más tarde, a un chaval de 23 años al que se le ocurrió la feliz idea de hacer una revista gratuita, que captase lo que pasaba a pie de calle en la villa. Los periódicos, incluido el periódico local, se limitaban - y limitan - a recoger un acto, pero no tienen la capacidad de saber y transmitir lo que pasa en la calle. Que duda cabe, que si esto se ha logrado, es por su carácter de gratuito, social y por el empeño de su editor y creador para que saliese adelante. Bravo.
Los personajes políticos, no aparecieron, para qué. Sólo aparecen para hacerse la foto de rigor, como en una anécdota muy bien traída sobre la conocida radioaviles.com, en que en una visita al Centro Asturiano de Bruselas, el excelentísimo alcalde de Avilés se quedó patidifuso al ver que la radio local on-line, funcionaba y dilapidaba fronteras. Y es algo de lo que estamos orgullosos. Habéis leído bien, yo también me incluyo. Yo formé parte en sus primeros pasitos, de esa radio local vía internet, que ahora, se expandirá al aire con su frecuencia de FM, ya tocaba. Luego, respecto al papel, fue en lo que más me resistí a emocionarme. Me sentí parte de esa historia, de esa evolución de Avilés en los últimos 25 años. Creí sentirme un miembro vivo de la pequeña historia callejera de esta villa, tan marinera y siderúrgica.
En la ponencia del caballero de la foto, recordé una lúgubre tarde de otoño, cuando un mocoso con la mayoría de edad recién cumplida, se presentó a ver a un amiguete hacer radio y... se quedó. Y de eso hacen casi 4 años. Bien es cierto, que he pasado por diferentes proyectos, que he crecido y aprendido en mi paso por otros lugares y medios, pero a mí, siempre me quedarán mis inicios - en los que todavía sigo - en esa redacción. Las tardes de viernes, en que el sol que entraba por las ventanas de la oficina, situada en un viejo edificio de la Plaza de España, donde se puede espiar la ciudad sin que te observasen. Los primeros pasos, superar las primeras barreras, el aprender, un poco a ciegas. En definitiva, la confianza que te brindan para decirte " ánimo chico, yo confío en tí ". Aún recuerdo aquella tarde de viernes, en que por primera vez en mucho tiempo, creí encontrarme en el lugar adecuado, en el momento adecuado.
Y para la memoria quedarán esas vivencias, que espero repetir muy pronto con suerte, en ese oficio que tanto valoro, al que yo prefiero llamar obrero de la palabra. No se si mi futuro pasará por una redacción, si ese será mi siguiente paso, o quizá, en un intento cabal por priorizar el bienestar económico frente a los sueños, mi camino sea otro. Lo que tengo claro es que la palabra, va unida a mí como un cordón umbilical entre mi corazón, mis sentidos y mi cerebro.
Gracias por todo querido Revistín. Espero verte pronto de nuevo
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